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  • Comillas celebra sus primeras promociones de los grados en Educación Infantil, Educación Primaria y Trabajo Social

 
Veintiséis alumnos de Educación Infantil, 14 de Educación Primaria y 28 de Trabajo Social, de Comillas, serán los primeros universitarios españoles que culminen estos tres títulos de grado tras la reforma del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), circunstancia que, en el caso de los graduados en Trabajo Social, Comillas comparte con la Universidad de Zaragoza.
 
Para conmemorar el acontecimiento, se ha celebrado un acto académico en el campus de Cantoblanco, sede de la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales de Comillas, al que estaban convocados los 68 alumnos protagonistas de la efeméride y sus familias. El Rector de la universidad, José Ramón Busto, SJ, presidió la celebración acompañado por la Viceconsejera de Educación de la Comunidad de Madrid, Alicia Delibes; Fernando Sanz, Country Manager de Smart Technologies; Pedro Álvarez, SJ, Director del Departamento de Educación, Métodos de Investigación y Evaluación, de Comillas, y Ana Lima, Presidenta del Consejo General de Colegios Oficiales de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales. La celebración contó con el patrocinio de Smart Technologies, y la colaboración del Sheffield Centre y de SM.
 
Abrió el turno de intervenciones la Presidenta de la organización colegial, que manifestó una doble satisfacción, tanto por el objeto del acto como por haber sido alumna de Comillas en su curso de acceso al grado para diplomados en Trabajo Social, que calificó de oportuno acierto. La Presidenta hizo un recorrido por la historia de la profesión desde sus inicios, y se detuvo en los hitos fundamentales de su evolución académica, desde las primeras escuelas de asistentes sociales, en los años treinta del siglo pasado, hasta la reciente reforma propiciada por el EEES, que ha supuesto la consecución de una reivindicación histórica para alcanzar el máximo reconocimiento académico.
 
Recordó Ana Lima el origen de la profesión en centros religiosos y su orientación femenina, que todavía se mantiene hoy, ya que el 90 por ciento de los profesionales son mujeres. La responsable colegial señaló que la actividad de los profesionales tiene que influir en las políticas sociales, como propugnaron sus pioneras Mary E. Richmond y Jane Adams. Agregó que, a partir de ahora, los trabajadores sociales tienen abierto el campo a la investigación y que en un plazo de diez años se podrán ver los frutos de este cambio. Antes de finalizar sus palabras, Lima citó algunos de los retos a los que la profesión se enfrenta en el futuro inmediato, como la necesidad de desarrollar el doctorado en Trabajo Social y un mayor respaldo a la formación práctica.
 
El profesor Pedro Álvarez comenzó destacando que Comillas "se va a convertir en la primera institución de enseñanza universitaria que ha logrado formar los primeros graduados de educación infantil y primaria de nuestro país", para remontarse, a continuación al siglo XVII para reseñar los intentos reguladores de la profesión de maestro en España, en un camino que adjetivó de largo y tortuoso. No fue hasta la Ley General de Educación, de 1970, que sustituyó a la centenaria Ley Moyano, que los estudios de magisterio se elevaron a la altura de universitarios, como diplomatura de tres años. "Hoy -prosiguió Álvarez- los grados de educación infantil y primaria abren directamente las puertas del ciclo de doctorado, el máximo rango académico universitario". 
 
Fernando Sanz, en representación de Smart Technologies, felicitó a los alumnos de los tres grados y a la universidad, con la que la compañía va a establecer un acuerdo que tendrá una influencia decisiva para proporcionar las habilidades necesarias que necesita un maestro en el mundo moderno. Dijo que su firma ha creado la primera pizarra digital interactiva, que se comercializa desde hace más de 20 años, y otras tecnologías relacionadas con la enseñanza, que cada día utilizan un millón seiscientos mil profesores y más de 40 millones de alumnos.
 
 
El profesor, apuntó Sanz, es la clave del éxito de cualquier producto tecnológico. El desarrollo profesional del docente en el uso de la tecnología es también fundamental, como también lo son los recursos digitales para el proceso, al que la plataforma de Smart proporciona más de 200.000 contenidos. El responsable de Smart finalizó sus palabras mostrando su orgullo por aportar el producto tecnológico de mayor difusión que requiere la enseñanza del siglo XXI, y agradeciendo al Rector y a  la universidad su profundo compromiso con la mejora de la educación.

 

 
Un estilo de vida
"El trabajo social, más que una profesión, es un estilo de vida", dijo Beatriz Díaz, que tomó la palabra en nombre de sus compañeros de carrera. Tras interrogarse sobre lo que hace un trabajador social, Beatriz recordó lo que una profesora les dijo una vez: "Los trabajadores sociales somos médicos de lo social".
 
Cada alumno ha entrado por distintos motivos en la carrera, añadió Beatriz, pero todos tienen una motivación común: "Creemos que con la aportación de todos, otro mundo es posible". Para intentarlo, además del deseo y la voluntad, es importante tener una buena formación, "y esta universidad nos ha dado esa formación", agregó.

 

Se preguntó también la alumna qué van a hacer cuando acaben los estudios, en un momento de crisis, y respondió: "Ahora que no hay recursos económicos que gestionar, volvemos a trabajar con la persona como el mayor recurso posible. Manuel, uno de nuestros profesores, diría que ya estamos con el empowerment, que tan de moda se ha puesto en Trabajo Social, y que es un "palabro" bastante complicado de traducir; pero que no es otra cosa que dotar a la persona de poder, promover las estructuras necesarias para que sean los grupos los mismos que mejoren su imagen y reapropiar a las personas que forman la sociedad de sus derechos y deberes".

 

Beatriz subrayó que no podrán permitirse hacer un trabajo que no sea excelente, porque detrás de su actuación se encuentran familias que están sufriendo una crisis que no entiende de personas en situación de vulnerabilidad, y "nosotros tenemos un compromiso con ellos". Apuntó que deberán ser críticos, rebeldes y no podrán conformarse con lo que hay y deberán luchar contra aquello que no les parezca correcto. "Debemos ser agentes de cambio, hacer algo grande en esta vida. Para cada uno de nosotros ser algo grande será algo distinto, pero para todos debe tener la misma base: Removerse por dentro ante aquello que es injusto y luchar por cambiarlo, eso es importante: luchar, rebelarse y ser perseverante en aquello en lo que creemos".

"Centros educativos, prepárense y preparen sus contratos, porque llega la primera generación de maestros graduados de toda España". Con esta frase, María Alonso y Carla Bellido, alumnas de Educación Primaria y de Educación Infantil, respectivamente, concluyeron su alocución compartida en representación de su promoción.

 

En lo que definieron como breve repaso a sus vivencias de cuatro años en la universidad, las dos oradoras recordaron su primer curso, en el que tonaron contacto Fue un año donde entramos en la dinámica universitaria y tomamos contacto con "nuevos sistemas de evaluación que nos hacían temblar" o las "presentaciones orales, donde se fue superando el miedo a hablar en público". En segundo curso, comenzaron las prácticas desde septiembre de una forma novedosa: dos días a la semana intercalados con las clases, "lo cual nos permitía aplicar la teoría dada en la universidad con la realidad de las aulas de infantil y primaria, haciendo mayor efectivo el aprendizaje".  En tercero las aulas estaban medio vacías porque "los alumnos querían conocer mundo, y varios compañeros se repartieron por los continentes. Se hacía necesario un conocimiento globalizado de la educación, ya no solamente en la sociedad española". Los erasmus volvieron en el segundo semestre y, con sus vivencias, "pudimos conocer un poco más la educación en otras culturas". Con el cuarto curso, se  produjo la mudanza al campus de Cantoblanco, donde han compartido la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales con compañeros de otras carreras.

 

Añadieron que han sido educados en el papel del docente en todos los ámbitos de su vida. "Un maestro -dijeron- ha de tener en el horizonte el deseo de generar cambios significativos y positivos en la vida de las personas, y ese deseo proviene de la vocación. Si logramos que nuestros alumnos aprendan a ser buenos ciudadanos y personas, a respetarse y ayudarse mutuamente y a que desarrollen la curiosidad por su entorno y la capacidad de disfrutar con el proceso de aprendizaje, todo lo que hacemos tendrá sentido. Durante estos años hemos aprendido que lo que vamos a hacer el día de mañana es sumamente importante, ya que estaremos colocando en los alumnos los cimientos que les ayudarán a formarse como personas".

 

Tras los discursos de los alumnos, se anunció el resultado del sorteo de una beca por parte del Sheffield Centre, entidad organizadora de cursos de idiomas en el extranjero que colabora con Comillas desde hace varios años, para asistir a un curso de metodología en el Reino Unido, que correspondió a la alumna Ana Isabel Matesanz, que recibió su premio de manos de Elena Cuadrado, del Sheffield Centre. A continuación, los miembros de la mesa entregaron diplomas acreditativos del acto a los estudiantes de los tres grados.

 

Tras haber escuchado intervenciones que calificó de fantásticas, la Viceconsejera de Educación, Alicia Delibes, que durante años ha sido profesora de matemáticas en España y en otros países europeos, quiso hacer una reflexión ante el auditorio. Aplicar lo que está en los libros no es tan fácil como parece. Hay que desarrollar, afirmó, un instinto de profesor que se aprende cuando empiezas la profesión. La pedagogía no es una profesión, es un arte que se va aprendiendo a hacer haciéndolo. Pero no a todos los niños se les enseña igual, puntualizó Delibes, para quien lo más maravilloso en la actividad de un maestro es ver entrar en su clase a los niños al comienzo del curso, sin saber leer y escribir, y verlos salir en junio sabiendo hacerlo. 

Al iniciar sus palabras, el Rector advirtió a los alumnos que quedan un par de meses de estudio y trabajo "que no os vamos a ahorrar", al termino de los cuales pasarán a tener la condición que ya no perderán nunca, la de antiguos alumnos de esta universidad. Les recordó que el curso pasado Comillas conmemoró el quincuagésimo aniversario de ICADE, y que fueron los alumnos de la primera promoción, que durante todos esos años se reunieron cada trimestre para mantener su cohesión, quienes acudieron a él para preparar la celebración de la efeméride. El profesor Busto mostró su deseo de que, dentro de 50 años, los miembros de estas primeras promociones de grado vayan a ver al responsable de la universidad para organizar su conmemoración.

 

Destacó el Rector lo importante que es para esta universidad la forma en que desempeñen su profesión los miembros de estas promociones, ya que, como ocurre con el ranking que elabora la Escuela de Minas de París, se va a juzgar a esta universidad por la labor de sus antiguos alumnos. Agregó que a Comillas le importan especialmente las profesiones elegidas por estos alumnos, porque tienen que ver con el cuidado humano. "Nos hemos esforzado por daros una buena formación -dijo-, pero lo fundamental es vuestra capacidad humana y profesional". Y agregó que le gustaría que si hubiera un ranking basado, entre otras cosas, en la disposición a ayudar y la actitud de hacer que el otro crezca, salgamos los primeros del mundo.

 
En la fase final del acto, Cristina Álvarez, poeta pedagoga y antigua alumna de Comillas, presentó la obra musical Sine ira et studio, de cuya letra es autora y cuya música ha sido compuesta por Ricardo Pinilla, profesor de Filosofía en la Facultad de Ciencias Humanas y Sociales, para homenajear a las primeras promociones de los grados en Educación Infantil, Educación Primaria y Trabajo Social. El título de la composición, tomado de Tácito (Anales, 1,1) pretende sugerir que toda intervención social y educativa debiera realizarse sin animadversión ni parcialidad. La interpretación estuvo a cargo de Ricardo Pinilla, piano; Andrea Shäpers, soprano; Inmaculada López, soprano; María Lara, cello; Carolina Alonso, cello, y Yahomai Martínez, violín.

23/05/2012

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