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  • La teoría de las inteligencias múltiples niega relación directa entre el coeficiente intelectual y el éxito en los estudios
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La teoría de las inteligencias múltiples, aplicada al desarrollo de las competencias básicas, refuerza el hallazgo de que no existe una relación directa entre el coeficiente intelectual y el éxito, como expuso José Ramiro Viso, psicólogo-orientador y profesor universitario durante Jornadas sobre "Neurociencia e inteligencias múltiples", organizadas por Comillas, en colaboración con el Instituto de Orientación Psicológica EOS. Desde el nuevo paradigma de las inteligencias múltiples es posible reinventar la escuela, concedió Ramiro, pero hay que hacerlo pensando en la evaluación de las capacidades. Advirtió a la audiencia, formada por profesionales de la educación, de que esto debe hacerse con cuidado, porque cuando los profesores adquieren un nuevo modelo, no abandonan los demás, y siguen sumando prácticas. 

 

 

"La actualización científica de un maestro de primaria tiene que ver más con conocer el cerebro que con el currículo", afirmó Ramiro. El aprendizaje será más significativo y menos memorístico en la medida que el conocimiento relacionado con el funcionamiento de cerebro humano vaya siendo más accesible a los educadores, que ejercen una enorme influencia en el desarrollo del cerebro de sus alumnos. Las competencias no son antimemoria, aclaró: "Hay que memorizar los procesos de aprendizaje, las rutas, no las cosas sueltas". Para Ramiro, la escuela debe ser estimuladora, para que el alumno aprenda todo lo posible, pero también evaluadora y orientadora, para que se dé cuenta de lo que se le da bien y mal. "Reconocer mis puntos fuertes y débiles y mis inteligencias múltiples 10.000 horas de escuela después es un éxito, no un fracaso", concluyó. 

 

Alicia Fernández Zúñiga, que habló de la competencia lingüística, y Manuel Aguilar Villagrán, que se ocupó de la matemática, expusieron los aportes de la neurociencia y las inteligencias múltiples al aprendizaje por competencias. La integración desde inteligencias múltiples en la escuela permitiría superar el enfoque academicista y memorístico actual, que no ofrece muchas oportunidades a los alumnos con dificultades en las competencias tradicionales. Los expertos proponen diversificar el planteamiento curricular para dar salida a otras capacidades más allá de la lectoescritura o la lógico-matemática, o incluso abordar éstas desde los nuevos hallazgos de la neurociencia, ya que todos los niños que tienen problemas con unas capacidades, poseen mayores destrezas en otras, que ahora no se fomentan en nuestro sistema educativo. 

 

Fernández Zúñiga, psicóloga clínica y Directora del Instituto del Lenguaje y Desarrollo, se ocupó de la inteligencia lingüística-verbal. El déficit del lenguaje se hace visible en la familia y en la escuela desde los primeros años del niño, pero en ambos ámbitos la detección de problemas tiende a retrasarse, un aplazamiento que puede ser crítico. "No hay que presuponer que avanzará, no hay que esperar, hay que actuar y evaluar. Las dificultades aparentemente leves conducen a problemas posteriores, porque se pierden los años más productivos en la capacidad de recuperación", señaló. 

 

Esta experta explicó que la mitad de los niños que llegan a su consulta por problemas de aprendizaje tienen entre siete y ocho años. Sin embargo, la patología no se manifiesta igual, ni tiene las mismas consecuencias, con tres que con ocho años. En su opinión, hay que usar criterios que sean predictores válidos y contar con los factores de riesgo, entre los que está la existencia de antecedentes familiares. "No hay que esperar -insistió-. El problema del lenguaje dificulta la lectoescritura, lo que conduce al fracaso escolar, y a problemas de sociabilidad, que se traducen en numerosas dificultades en la vida adulta". 

 

Manuel Aguilar Villagrán, profesor de la Universidad de Cádiz e investigador especializado en cognición numérica y enseñanza matemática temprana, aprovechó su intervención para dar a los profesores y orientadores asistentes claves para entrenar la competencia matemática en los niveles inferiores del sistema educativo. Las dificultades que plantean las matemáticas para los alumnos son una realidad, admitió, y existen numerosos ejemplos muy estudiados y conocidos en la didáctica de las matemáticas que explican este fenómeno. Para Aguilar, es un error ligar la competencia matemática a aspectos meramente algorítmicos, olvidando los conceptuales. "Muchas veces las soluciones que se plantean son muy cerradas, problemas con solución única; sin embargo es muy importante trabajar en la heurística y los procedimientos en la resolución de problemas", aseguró.

 

Gracias a los modelos que explican las dificultades de aprendizaje se han identificado tres indicios predictores de la patología: lentitud para comparar números, para la subitización (capacidad para ver un conjunto de datos de un solo golpe de vista) y para el conteo verbal. Además, entre los factores explicativos de la baja competencia matemática están los déficits en el lenguaje, el sentido numérico o la memoria. Precisamente, la memoria de trabajo ha demostrado tener una gran importancia para la cognición numérica: "Sabemos que los niños con mejor memoria de trabajo han tenido mejores resultados en los test de evaluación matemática y de rendimiento. Y los que presentan dificultades matemáticas frecuentemente tienen una memoria de trabajo débil", dijo Aguilar.

09/07/2013

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